INTELIGENCIA ARTIFICIAL, TRANSFORMACIÓN DIGITAL
La IA se perfila como un motor de productividad en 2026
Podría ocurrir un cambio estructural de acuerdo a los últimos estudios, pero con riesgos claros de burbuja, desajustes laborales y cuellos de botella ener-géticos y regulatorios.
En 2026 se espera que la IA contribuya de forma visible al crecimiento del PIB, en escala global, gracias a un “shock de productividad” derivado de automati-zación de tareas, optimización de procesos y nuevas inversiones de capital físi-co (data centers, chips, infraestructura).
Esta es una de las principales conclusiones del estudio «Tres escenarios para la economía global en 2026: IA y otros impulsores», realizado por la agencia ICIS (Independent Commodity Intelligence Services).
Los expertos de ICIS advierten, por otra parte, que las empresas tecnológicas podrían estar generando una enorme burbuja financiera. «La inteligencia artifi-cial podría provocar en 2026 el mayor cambio económico de las últimas déca-das. Expertos y economistas coinciden en que la velocidad del avance tecnoló-gico transformará tareas, empleos y modelos productivos», señala el estudio.
De acuerdo a estimaciones del Fondo Monetario Internacional, entre el 40% y el 60% de los trabajos en países desarrollados se verán afectados: algunos se potenciarán gracias a la IA y otros serán reemplazados por completo.
Sin embargo, afirma el documento, esta revolución presenta una diferencia cla-ve respecto a todas las anteriores: el acceso a la tecnología es más democrático y de menor costo.
«Estudios internacionales muestran que los países emergentes —incluidos va-rios latinoamericanos— adoptan la IA incluso más rápido que muchas econo-mías avanzadas. El resultado podría redefinir la competencia global y ampliar o reducir la brecha tecnológica, según cómo los países gestionen esta transición acelerada», afirman los investigadores.
Informes y expertos estiman que la IA podría transformar alrededor del 40% de los empleos a escala global y hasta el 60% en países desarrollados, combinan-do aumento de productividad en algunos puestos con sustitución directa en otros. Grandes gestoras como Vanguard prevén que la inversión en IA sea uno de los principales factores que diferencien el crecimiento de 2026 respecto a los escenarios base de organismos como OCDE o FMI.
La principal tensión se dará en el mercado laboral: muchos empleos se verán “amplificados” por herramientas de IA generativa, pero otros desaparecerán o se reconfigurarán, exigiendo recapacitación masiva y nuevas políticas de pro-tección social.
Paralelamente, diversos analistas advierten que las grandes tecnológicas po-drían estar alimentando una burbuja de valoraciones ligada a expectativas de beneficios aún no materializados, especialmente en empresas que invierten agresivamente en IA sin convertirlo en ingresos sostenibles. Escenarios pesi-mistas contemplan una “desinflación” de la burbuja de IA, con caídas en accio-nes tecnológicas, recorte de pedidos a fabricantes de chips y rotación de capital hacia sectores más tradicionales.


